"Eres más capaz de lo que te imaginas"


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Los 6 errores que nos impiden tener días productivos en nuestro trabajo

Agobiado por el trabajo

¿Cuantas veces tenemos esta sensación de no haber hecho (casi) nada del día? ¿Cuántas veces salimos del trabajo agotados y con esta sensación de no haber sido productivos? ¿Cuántas veces nos decimos que no avanzan las cosas como deberían? ¿Cuántas veces el estrés, la frustración o el enfado han hecho que se ralentizara nuestro ritmo de trabajo, que cometiéramos errores o que no tomamos decisiones de manera acertada y racional?

No suele pasar una semana sin que experimentemos una de estas situaciones. Aunque siempre vemos razones que expliquen esta falta de productividad (falta de tiempo, de organización, exigencias, entorno laboral, timings demasiado justos, etc…) existen varios patrones de pensamientos y conductas que seguimos y que nos alejan de la posibilidad de optimizar nuestros días laborales…Cuales son estos patrones improductivos que nos impiden llegar a usar el 100% de nuestro potencial y salir de la oficina con una sensación de auto-satisfacción?

Identificamos 6 errores contra los que los coachs ejecutivos luchamos cada día con nuestros clientes para optimizar satisfacción profesional y resultados de negocio.

Error nº1- Crees que para ser eficaz hay que ser rápido y multi tasking

Aunque la cantidad de proyectos y tareas que tienes cada día es muy larga, el hacer varias cosas rápidamente y a la vez puede parecerte eficaz pero nunca será lo más eficiente. Además de traer mayor esfuerzo mental, y más cansancio, te dará la sensación que estás en varias frentes pero que no avanzas da manera satisfactoria en tus proyectos, lo que te podrá crear frustración y estrés. Está comprobado que el multi tasking no es eficiente: hacer varias cosas simultáneamente consiste en repartir tu energía en varias misiones, con lo cual no dedicas lo mejor de ti en ninguna. La clave está en el “Foco”. Dedicar por ejemplo 2 horas a un proyecto – sin interrupciones checkeando emails, contestando al teléfono,etc..- te permitirá dedicar toda tu atención, tu energía, tus ideas, tu creatividad y tus esfuerzos a este solo proyecto, lo que le dará un avance mucho más provechoso que si le dedicas 5 horas en paralelo a otras tareas.

Ahora sí, para llegar a eso, necesitas una organización impecable. Necesitas tener claro en tu agenda cuando y cuantas horas vas a necesitar dedicar a cada proyecto clave, proyecto que debe de ser importante pero no necesariamente urgente.

El multi tasking viene a menudo de una mala gestión de tiempo: poder focalizarse sobre proyectos requiere una muy buena gestión de su agenda.

Si el multi tasking fuera tan eficiente, veríamos a los CEOs haciendo mil cosas a vez y no suele ser el caso…Pero si consiguen tener foco y dedicación es gracias a una organización de su tiempo rigorosa, del que se suelen encargar las asistentes y secretarias de dirección. Aunque no tengamos un asistente para gestionar, organizar y controlar nuestro tiempo, podemos hacerlo nosotros mismos, empezando con distinguir y priorizar nuestras tareas según 1/lo importante y urgente 2/lo urgente y no importante (que debería ser delegado dentro de lo posible) 3/ lo importante y no urgente y 4/ lo no importante y no urgente

Cuidado, gestionar su tiempo, es también saber protegerlo, es decir reemplazar el “Si” sistemático por un “No” o “Ahora no puedo, ¿te parece si te lo hago mañana?”

 

David Lilian Potin, Coach Ejecutivo, Experto en definición & Mejora de Carrera

Email: David.Potin@LifeCoachDP.com
Tel: +34 608 261 867
Website: http://www.lifecoachdp.com
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¿Egoísta o con alta autoestima?

Amate“Yo me quiero mucho”. Es lo que dicen tanto el egoísta coma la persona que tiene un alto nivel de autoestima. Sin embargo en varios aspectos de sus comportamientos se diferencian…

Si tener una alta autoestima es sano y lleva tranquilidad, la persona egoísta no suele tener relaciones harmoniosas y convive más con la frustración que con la serenidad…
¿Cuales son estas diferencias entre la persona egoísta y la persona que tiene simplemente una alta estima de si mismo? ¿Y cómo evitar pasar de uno al otro para mantener fluidez y paz en su vida y en sus relaciones?

 
Ante todo, aunque en apariencia los dos se respetan y se quieren mucho a si mismo, tenemos que aclarar la diferencia entre los conceptos:
La autoestima es la percepción (subjetiva) que uno tiene de si mismo. Puede ser más alta o baja según la educación y las experiencias que hemos tenido. También puede ir variando en función de los momentos de vida que experimentamos (una ruptura o un despido puede afectar en negativo mi autoestima. Al revés una promoción o una nueva relación constructiva puede ayudar a subirla)
La persona EGOísta, aunque dice quererse también, busca satisfacer su EGO, es decir la imagen de si mismo que quiere dar, y no la percepción que el tiene de si mismo. Eso quiere decir que anhela verse y sentirse querido (más que quererse en sí) o aparecer respetado (más que respetarse en sí)
Son sutilezas que muchas veces son difíciles de percibir y que crea varias confusión en nuestras mentes:

Los que tienen baja autoestima pueden llegar a no quererse tanto por miedo a convertirse en personas egoístas. Los que tienen una alta autoestima a veces se pueden sentir egoístas cuando en realidad no lo son. Y por supuesto los egoístas se esconden detrás del hecho de que son simplemente gente de alta autoestima, y que los demás deberían ser cómo ellos….

Para aclararnos y poder distinguirlos, existen 9 actitudes que nos permitirán identificar una persona egoísta y diferenciarla de una persona con alta autoestima:

1- “¡Soy la prioridad en mi vida!”
El egoísta antepone sus necesidades (laborales, personales, familiares) y sus deseos (ocios, actividades, gustos) a los de los demás.
A cambio, la persona con alta autoestima busca satisfacer sus necesidades y deseos pero poniéndolos al mismo nivel que los de los demás. Por eso estará siempre más dispuesto a encontrar acuerdos y consensos.

2- “¡No soporto a la gente así!”
El egoísta suele quejarse de los demás a menudo.
La gente con alta autoestima se puede quejar también por supuesto, pero en el fondo acaba aceptando a los demás tal y como son, es decir imperfectos, como todos, ellos incluidos. 😉

3- “Si la gente actúa mal, no es mi culpa”
La persona egoísta piensa que si varias personas diferentes no se comportan bien con ellos, es que son malas personas o que simplemente no saben comportarse. Incluso irónicamente se podrán quejar del egoísmo de la gente (vemos el mundo cómo somos). Creen que no tienen la culpa de cómo les tratan los demás y pueden llegar a pensar que simplemente no tienen suerte en cuanto a la gente con quien dan.
La persona con alta autoestima sabe replantearse las cosas: “Quizás mi actitud hace que se repitan estas malas experiencias”. En otras palabras se responsabilizan sin ponerse en el papel de víctima.

4- “¡Ves cómo me atacan!”
La persona egoísta suele sentirse atacada más a menudo que el resto de la población, básicamente cada vez que ve sus necesidades o deseos en peligro.
La persona con alta autoestima piensa que si otro le ha tratado mal, puede que sea por un motivo que no tiene nada que ver con ella siempre y cuando ha actuado bien por su lado.

5- ¡No voy a dejar que me traten así!
Al sentirse atacado fácilmente y/o a menudo, el egoísta responde naturalmente atacando. Critica, denuncia, se pelea, etc…Protege su terreno con mucha energía.
La persona con alta autoestima también quiere que le traten bien, y lo pide. Pero entiende que no es un deber. No hay ninguna ley que impide hablar mal al otro (mientras no sea maltrato o acoso). Es algo que pide pero que puede aceptar no tener. Eso le permite mantener la tranquilidad ya que no necesita el respeto de los demás para sentirse respetado. Sabe lo que vale, ¡digan lo que digan!

6- “Lo que te quiero contar es más interesante”
Así piensa el egoísta. Por eso habla mas que escucha.
Por otro lado, la persona con alta autoestima, aunque también le gusta hablar de sus temas, tiene interés en las historias de los demás.

7- “¡Mira lo bien que lo hago!”
El egoísta valora sus éxitos. Lo cual está bien. Pero los valora más que los éxitos de los demás.
La persona con alta autoestima se alegra y habla de sus propios éxitos por supuesto pero quiere que los demás también tengan éxito. Incluso les puede ayudar con gusto a que lo consigan.

8- “¡Yo lo hago mejor que ellos!”
A veces, el egoísta necesita sentirse encima de los demás para estar seguro y tranquilo. Necesita demostrar que lo hace mejor. Ya que según él, si alguien gana y que no es él, entonces siente que ha perdido.
A cambio, la persona con alta autoestima no se siente ni encima ni debajo del otro. Sabe que es diferente. Lo acepta. Así es.

9- “¡No soporto que no me hagan caso!”
El Egoísta no lo soporta, es cierto. Aunque le pueda costar reconocerlo. Necesita sentir que desprende interés y no sentirlo le puede causar frustración y enfado (ya que su ego no se queda satisfecho). Puede llegar a asociar este interés a amor, lo cual le hará pensar que alguien que no está pendiente de él no le quiere. Eso denota precisamente una carencia de autoestima ya que necesita a los otros para sentirse querido. Él solo no es suficiente.
A la persona con alta autoestima, también le gusta que le hagan caso (¿a quién no?) Pero el hecho de que no lo hagan no es un determinante ni tampoco afecta su humor. De ahí no asocia el estar pendiente a un sentimiento de amor, puesto que en realidad no es amor sino simplemente apego. Esta visión le permite evolucionar en relaciones fluidas donde cada uno se siente libre, completo y respetado.

David Lilian Potin, Coach Ejecutivo – Terapeuta

Email: David.Potin@LifeCoachDP.com
Tel: +34 608 261 867
Website: http://www.lifecoachdp.com
Facebook: facebook.com/lifecoachdp, Instagram: david.potin
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Las 6 RAZONES por las cuales NO estamos en nuestro puesto ideal

cambiar las cosas

Estaremos de acuerdo sobre el hecho de que es bastante común escuchar a personas quejarse de su trabajo, ver a personas poco motivadas a la hora de empezar la semana, o simplemente oír que la actividad profesional a la que se dedican “es simplemente un trabajo”, “podría ser peor” o “no es nada apasionante”.

Este perfil de trabajadores a veces ha llegado a la situación en la cual ni consideran la posibilidad de realizarse en su trabajo. Algunos de ellos tienen en mente un trabajo que les ilusionaría más pero por varias razones no lo ven posible y ni lo quieren considerar…

En paralelo, sin hacer la vista gorda, hay que reconocer, que hay personas que han conseguido una situación profesional muy satisfactoria, que se realizan en su trabajo, que son felices profesionalmente. Para ellos su trabajo no es sinónimo de esfuerzo sino de realización, diversión o de hobby. Podemos decir que estas personas han conseguido alcanzar su situación profesional ideal, una situación en la cual usan sus talentos, tienen éxitos recurrentes y se sienten libres ya que su trabajo se acopla perfectamente a sus gustos y a su modo de vida.

¿Que es lo que tienen estas personas que no tienen otras? Mejor dicho: ¿Qué es lo que tienen – y que podríamos tener todos- que les ha permitido llegar a su puesto ideal? No hablemos de suerte, de condiciones o otros condicionantes que no podemos controlar sino de lo que estas personas, reconocidas cómo realizadas profesionalmente, tienen en cuanto a pensamientos, competencias y actitudes, las cuales todos podemos desarrollar.

¿Cuales son estas razones por la cuales muchos de nosotros no conseguimos alcanzar nuestro puedo ideal (y ni lo intentamos porque lo vemos imposible) cuando parece tan fácil para otros?:

1- No tenemos claro la situación que querremos alcanzar

La 1ra razón por la cual no conseguimos lo que querremos….es porque no tenemos claro lo que querremos. Solemos saber lo que no querremos, lo que no nos gusta…pero eso desgraciadamente no nos ayuda mucho ya que nos deja un abanico muy amplio de posibilidades dentro de las cuales no sabemos que elegir.

Las personas exitosas en su trabajo, que han conseguido alcanzar su puesto ideal, tenían muy claro lo que querían conseguir. Antes de empezar cualquier paso, sabían muy claramente en su mente como iba a ser su vida una vez habrían llegado a su puesto ideal, como sería su día a día, cuales serían sus ingresos, etc…

La aproximación o la falta de objetivo claro es la 1ra razón por la cual no llegamos a una situación ideal. Para eso, tenemos que conocernos muy bien y definir muy precisamente los objetivos profesionales (y personales) que querremos alcanzar de manera especifica, realista, concreta y medible

 

2- No sabemos lo que necesitamos realmente para sentirnos realizados

Más allá de identificar nuestra situación ideal, está la necesidad de conocerse muy bien, para poder saber en que actividades y que en entorno profesional nos podemos sentir realizado.

Eso implica un nivel de auto-conocimiento alto, al cual es imprescindible llegar para no equivocarse en la dirección profesional que elijamos. Concretamente, es imprescindible identificar nuestros talentos (porque usarlo es parte de nuestra auto-realización profesional : por ejemplo si hablar idiomas es un talento mio, es muy poco probable que me sienta realizado en un puesto en el cual se necesita hablar solamente un idioma), nuestros valores (por ejemplo si para mi la libertad y la creatividad es fundamental, no me podré realizar en un sector burocrático que prioriza otros valores como la seguridad y el cumplimiento de horarios), nuestra misión (si por ejemplo mi misión es ayudar a personas, me podré realizar en un puesto de consultor pero no en un puesto de dirección dentro de una consultora ya que mi día a día será más enfocado a la gestión de proyectos que al consulting o al acompañamiento)

 

3- Creemos que todavía no es el momento para lanzarse

Esta creencia pueden venir de varios aspectos: si soy perfectionista, voy a querer esperar a tener todas las cosas bajo control para poder lanzarme…lo cual puede posponer mi proyecto profesional, o incluso anularlo…ya que resulta bastante difícil controlar un objetivo que no podemos controlar de momento puesto que está fuera de nuestra zona de conocimiento. Por ejemplo, si soy profesor y quiero montar una escuela de yoga, es cierto que necesitaré prepararme adquiriendo nuevos conocimientos para la gestión de mi negocio. Pero la experiencia que no tengo y que también será necesaria para el buen funcionamiento de mi futura escuela solamente se podrá adquirir lanzándome! No dar el primer paso me impedirá aprender lo que se necesita saber para poder alcanzar mi puesto ideal.

También, cualquier empresario sabe que el momento perfecto no existe. Los errores son imprescindibles. Si buscamos el éxito rápido, si querremos evitar fallos y errores, podremos alcanzar un puesto mejor, pero no el puesto ideal.

 

4- Pensamos que no somos del todo capaces de llegar a nuestro puesto ideal

En paralelo al auto-conocimiento, imprescindible en la definición y al alcance de nuestro puesto ideal, la auto-confianza también juega un papel clave.

Pensemos en las personas que conocemos y que están en un puesto de trabajo que les ilusiona, en el cual se realizan, para el cual han tenido que trabajar y emprender acciones para conseguirlo. ¿Que tienen en común estas personas? Lo que más destaca suele ser la seguridad que desprenden. Aunque saben que se pueden equivocar, son gente segura de si misma. No tienen miedo a equivocarse. No tienen miedo a molestar. No tienen miedo a imponerse. Van a lo que quieren y lo consiguen. Son muy conscientes de sus fuerzas y de sus limites pero siempre se han visto capaces de conseguir lo que querían . Y si en alguna momento no lo han sido, han sabido recurrir a las personas que les podían ayudar, han sabido desarrollar conocimientos o actitudes a través de formaciones, coaching, etc… En resumen, para poder llegar a nuestra situación profesional ideal, tenemos que estar al 200% confiados en nuestras capacidades. Tenemos que confiar que podremos conseguir…no lo que necesitamos (que muchas veces ya tenemos)…sino lo que nos merecemos (nuestra situación ideal)!

 

5- Nos da miedo arriesgarnos a perder lo que tenemos 

Esta razón está muy relacionada con el punto 3, ya que cuanto más esperamos a dar el paso y a emprender acciones hacía nuestro puesto ideal, más nos acomodamos en nuestra situación, más nos sentimos cómodos, y más nos costará perder esta comodidad tan agradable y segura…

El cambio en sí no es agradable para nadie, ya que nos saca de nuestra zona de confort para ponernos en situaciones incomodas que no sabemos liderar. Por eso es tan importante tener muy claro la motivación que hay detrás del cambio: Lo que va a reducir el miedo a dejar lo que tengo (situación financiera cómoda, reconocimiento laboral, seguridad, etc…) es la claridad de la lista de beneficios que voy a obtener alcanzando mi puesto ideal. Cuanto más clara y completa será esta lista, más superará el beneficio de comodidad que ahora me da mi puesto actual.

El miedo es muy a menudo el único freno a mi desarrollo profesional y personal. Nos puede hacer pasar al lado de oportunidades increíbles. Analicemos bien nuestros miedos (miedo a no tener dinero, miedo a no ser tan reconocido, miedo a que no nos apoyen, miedo a que no me respeten, miedo a estar solo, etc…) para luego identificar su legitimidad (85% de nuestros miedos son irracionales) y reemplazarlos por motivaciones positivas (por ejemplo conectando con lo que podremos hacer una vez estemos en nuestro puesto ideal, que no podemos hacer ahora)

 

6- No sabemos por donde empezar para llegar a esta situación ideal

Muchas veces, el puesto ideal que tenemos en mente está dentro de un sector que no conocemos o que conocemos poco. La realidad es que por más libre que somos, tendemos a decidir sobre nuestra carrera profesional desde lo que ya conocemos (no es casualidad que muchos funcionarios tienen a padres funcionarios, o que muchos actores tienen a hijos artistas). Lo que no hemos tenido la oportunidad de conocer nos parece lejanos, y más difícil de alcanzar. Por lo tanto me parecerá más difícil poder montar mi propia empresa si mi entorno se compone de empleados mientras si se compone de empresarios o consultores free-lance.

Es precisamente cuando tenemos como objetivo un puesto que nos parece lejanos (porque no hemos conocido todavía a personas que llevan este tipo de puesto) que necesitamos un plan muy preciso para hacerlo más cercano, más realista

La definición de un plan para llegar a nuestra situación ideal es imprescindible para empezar a ver nuestra meta como algo alcanzable. Ya que la razón por la cual la veo lejana es porque me falta ver las etapas que me llevarán desde mi situación actual a esta situación ideal. Para eso, el plan tiene que ser muy especifico para mi caso (adaptado a mis capacidades actuales, mis talentos, mi disponibilidad, etc..), medible (para poder ver mi avance progresivo), realista (con micro metas posibles de conseguir) y con fechas. De esta manera, cada etapa me permitirá acercarme a mi meta final, de manera controlada, progresiva y segura. En menos de 6 meses, he podido acompañar y ver a ejecutivos realizar un giro profesional radical para alcanzar lo que antes llamaban un “sueño” y  que ahora se ha convertido en su puesto de trabajo actual.

 

David Potin, Coach Ejecutivo, experto en (re)definición & mejora de carrera

http://www.lifecoachdp.com


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Analizar sus relaciones… ¡Para saber cuánto nos querremos!

Conocer el otro

La manera con la cual nos relacionamos con el mundo exterior revela muchísimo el“cuánto nos querremos”.

Aceptar cumplir cualquier petición de los demás o renunciar a pedir ayuda o negociar con fuerza, tiene mucho que decir sobre nuestra propia autoestima.

Varias situaciones interpersonales revelan la valoración que nos hacemos de nosotros: por ejemplo si acepto salir a cenar con mi pareja cuando en el fondo no quiero y ni se lo menciono, puede revelar que valoro más las necesidades de mi pareja que las mías. Si pido a mi colega que me ayude para un proyecto mío, sin sentir preocupación a que eso pueda interferir con sus responsabilidades, puede demostrar que mis objetivos pasan encima de los del otro. Si en el fondo me alegro de las dificultades de los demás, o incluso de sus fracasos, como si eso me permitiera no sentirme tan solo con mis frustraciones, o como si me permitiera sentirme más exitoso, indica una valoración fragíl de mí-mismo.

Es muy difícil – o casi imposible – tener siempre una auto estima completa y sana. Muchos factores exteriores afectan nuestra autoconfianza y autoestima: dificultades profesionales, relaciones fracasadas, problemas de salud, educación, malas experiencias… Además, es más complicado de lo que pensamos, identificar las personas con falta de autoestima…Ya que varios comportamientos pueden esconder una mala autoestima, “fijiendo” – a veces inconscientemente – una actitud de seguridad falsa, por la simple razón que a pocos nos gusta parecer debiles…

¿Pero cuáles son los diferentes tipos de perturbación de la auto-estima? ¿Cómo identificarlos? ¿Y cuál es el verdadero comportamiento que demuestra que estamos delante de una persona con buena auto-estima?

Basándonos sobre las investigaciones de Eric Bern, fundador del Análisis Transaccional, en colaboración con Franklin Ernst, existen 4 formas de situarse y de relacionarse con los demás. Estas 4 formas son reflejos directos de nuestro nivel de autoestima. Las llaman “posiciones de vida” y dependen de las imágenes que nos hacemos de nosotros mismos, de los demás y por lo tanto de las relaciones que tenemos con ellos.

Para resumirlo, dentro de estas 4 posiciones, encontramos 3 perfiles de comportamientos con autoestima perturbada, y 1 con una autoestima sana.

¿Con que perfil de estos 4 nos identificamos más? ¿Cuánto de lejos estamos para tener una buena autoestima?

 

I/ Perfil 1: El “Amable”:

Dentro de este perfil, están los que aceptan a los demás antes de aceptarse a sí mismo. Ponen delante el confort del otro antes del suyo. La comodidad o la felicidad del otro puede llegar a ser suficiente para que ellos se sientan bien. Se suelen adaptar a las situaciones para que todos, o la mayoría, estén bien. De allí, muchas veces se dirán flexibles o simplemente tranquilos. Suelen ser bastante callados y prefieren evitar los conflictos. Pero si están involucrados en un desacuerdo, sabrán reconocer su falta (antes de la del otro). Les suele costar decir que “no” a algo que en realidad no quieren hacer…”si al otro le gusta, no me cuesta nada hacerlo” piensan. Suelen ser muy educados y a veces incluso les resulta difícil molestar a los demás, sobretodo a los que piensan que les pueden evaluar o juzgar (pareja, padres, jefes, amigos). Detrás de esta actitud existe un miedo -muchas veces inconsciente- a decepcionar, a que paren de querernos, o que nos rechacen. Por lo tanto, la flexibilidad del perfil “Amable” puede ir hasta adoptar un comportamiento o puntos de vistas diferentes según los entornos en los que se mueven. Esta amabilidad, no siempre sincera, revela una autoestima baja en el sentido que este perfil tiende a considerar el otro como encima de él.

Este perfil suele ser el resultante de dificultades en la infancia, es decir un modo de educación en exceso permisivo o sobreprotector. Una vez adulto, la persona no confía en si misma ni tampoco en los demás. No se ve tan capaz de hacer lo que los otros hacen. Este perfil puede llegar a crear ansiedad y a veces depresión.

En el ambiente profesional: cuenta con los demás (contactos, relaciones) para encontrar un trabajo, respeta a sus superiores y quiere demostrar que su trabajo es bueno. Busca reconocimiento.

En pareja: Tiende a adaptar su agenda y su modo de vida a su pareja. Es muy cariñoso o se hace muy útil para crear un vinculo con él/ella. Se involucra mucho en la relación y se arriesga a “perderse” en ella, lo cual hace que las rupturas le pueden resultar dolorosas.

En grupos sociales: No está tan cómodo en grandes grupos, lo cual hace que pueda desarrollar actitudes del perfil 2 para esconder su incomodidad en eventos sociales. Prefiere estar en grupos en entornos festivos, más que en entornos serios donde hay más riesgo a que su inseguridad se note.

II/ Perfil 2: El “Fuerte”

Dentro de este perfil encontramos a las personas que a primera vista podríamos identificar como de “alta autoestima”. Se dicen muy seguros de sí mismos y llegan a tratar a los demás como si fueran debajo de ellos, a veces incluso a su servicio. Pueden tender a pensar que si el otro gana, ellos pierden un poco, por eso les cuesta alegrarse de los éxitos de los demás, o sólo hacen cumplidos a los que les son cercanos…como si al dar un cumplido perdieran algo de ellos y se hicieran más débiles… Nos les molesta criticar o hablar de los demás con cierto desdén. Se dicen muy fuertes y afirman no necesitar a nadie. Sin embargo, se pueden enfadar mucho si tienen delante a alguien que va en contra de sus valores o objetivos. Al sentirse en peligro, se pueden poner serios y duros hasta conseguir otra vez controlar al otro y ponerle en una situación inferior. Cuidado: este comportamiento es también el “traje engañador” del perfil “Amable” que quiere esconder su inseguridad detrás de una actitud fuerte, sobretodo en entornos sociales donde hay más peligro a que se note…Cuanto más fuerte/seguro/arrogante parecerá, más escondida será su inseguridad. Sin embargo, el hecho de sentirse herido frente a ciertas situaciones demuestra que hay una herida y que estamos delante de “amables dolidos” …¿Si tan fuerte soy, por qué me afecta que alguien me rete?

Fuera de ser usado como “el traje engañador” por los “amables” del perfil 1, este perfil se desarrolla cuando un niño no ha tenido la seguridad y el apoyo necesario para un crecimiento armonioso y ha debido que “luchar” para existir. Una vez adulto, se hace duro y despreciativo hacia los demás. También puede ocurrir cuando al niño no se le ha puesto limites con firmeza y a la vez con tacto. Son personas que pueden llegar a tratar mal a los demás.

En el ambiente profesional: Le cuesta trabajar en equipo, no confia tanto en los demás y por eso prefiere trabajar solo. Es exigente y por eso puede ser muy exitoso en su trabajo. Es más autoritario que líder.

En pareja: Atrae al “amable” que le permite comportamientos excesivos. Pero si es un “Amable” con el traje de “Fuerte”, se podrá enamorar de otro “Fuerte”, ya que en el fondo seguirá atraído por alguien que de verdad es seguro y autosuficiente. El problema es cuando las mascaras caen ya que la ruptura le puede ser dolorosa. Eso hará que reforzará aún más su traje de “Fuerte”.

En grupos sociales: Prefiere grupos pequeños, para que no se pueda ver su “mal carácter” que le cuesta controlar. Los amigos cercanos que elije son más débiles, menos duros o menos intransigentes (para que pueda destacar y no perder en seguridad).

III/ Perfil 3: El “Rebelde”

En este perfil, encontramos a personas que almacenan mucha desilusión o incluso odio contra el mundo en general. Podemos decir que no se aceptan ni tampoco aceptan a los demás. Les suele pasar que no le ven sentido alguno a su vida o a la de los otros…Suelen ser personas con pensamientos negativos. Ven muchas dificultades y no confían en la gente en la que no conocen. “No vale la pena”, “Todos son idiotas”, “Me van a engañar de todos modos”, “¿Y para que serviría? “ son algunas de sus reflexiones que tienen interiormente o exteriormente con las personas con las que se relacionan. Sienten que han entendido que el mundo no es bueno, y que los otros son ingenuos a quienes se les engañara en algún momento. Pueden ser melancólicos, y a veces sienten que el mundo en el que viven es malo y que no hay nada que hacer. Por eso pueden llegar a sentir frustración y resignación. Les suele ser difícil considerar un cambio ya que no se responsabilizan del todo de las situaciones –lejos de ser ideales – en las que están. Estas personas pueden padecer desmotivación o depresión. Aunque puede parecer también de “alta autoestima” este comportamiento revela una profunda perturbación de la autoestima.

Dificultades, fracasos, o padres negativos y con comportamientos de “victimas” pueden ser al origen del desarrollo de este perfil.

En el ambiente profesional: Le cuesta mantenerse con energía. Suele tener trabajos en los que no se realiza. Aunque cambia de puestos de trabajo, sigue encontrando las mismas dificultades -económicas muchas veces- y frustraciones,

En pareja: Atrae y está atraído por el mismo perfil, el que le entiende. Puede también sentirse bien con “el seguro” aunque pueda pensar que sus esfuerzos no valen tanto la pena. No echa muchos esfuerzos en crear relaciones de pareja duraderas.

En grupos sociales: Prefiere pocas salidas. Se cansa fácilmente de las rutinas sociales y acaba prefiriendo estar solo o con pocas personas con las cuales se puede abrir.

IV) Perfil 4: el “Controlado”

En este perfil, encontramos por fín a las personas que tienen una buena autoestima que podemos calificar de sana. Son personas que tienen pensamientos positivos, tanto sobre ellos mismos como sobre los demás y el mundo en general. Eso les permite sentirse en armonía y manejar relaciones con facilidad. Son personas que saben ser felices y que sobretodo no dejan que su tranquilidad este afectada por los demás. Su dialogo interior es sano, justo y controlado. Frente a un nuevo reto, se suelen decir “Lo voy a conseguir, yo puedo”. Les es posible comportarse naturalmente, sin ningún miedo o aprensión, ya que aceptan sus calidades como sus defectos, los cuales no intentan esconder. De allí son capaces de abrirse, de escuchar y de ser realistas. Confían en la gente y en lo que ellos pueden conseguir. Respetan a los demás tanto como se respetan a sí mismo, ¡ni más ni menos! Saben dejar ir y aceptan los fracasos, siempre sacando un aprendizaje de éstos, sin echar toda la responsabilidad al otro. No actúan como victimas (cómo lo puede hacer el “amable”) ni como padres dando lecciones (cómo lo puede hacer el “seguro”): actúan como piensan que debe ser, asumiendo la responsabilidad de sus decisiones y de sus errores. Esta actitud les permite aprender y evolucionar en sus relaciones. Son seguros de ellos mismos sin compararse a los demás ya que piensan que la gente también es capaz y buena y que cada uno es diferente y se realiza a su manera. De hecho, hablan más de ideas que de personas. Se alegran de sus éxitos y también de los de los otros. Creen en las buenas intenciones de la gente y no juzgan rápidamente. Controlan su vida y no intentan controlar la de los demás. Intentan ser justos: saben a la vez escuchar al otro y poner límites si sus valores y deseos se ven afectadas. Saben empatizar, pero saben ser firmes cuando es necesario.

Una educación sana y equilibrada en la cual se deja libertad y se explican los limites permite el desarrollo de este perfil. Si al niño le hemos sabido dar seguridad y apoyo, pero también confianza y valoración positiva, podrá disfrutar de una autoestima sana. Un comportamiento positivo y responsable por parte de los padres ayuda también a llegar a ser una persona con este perfil “controlado”.

En el ambiente profesional: Sabe valorar a los demás, respetarlos y responsabilizarlos. Es justo y cuando los tiene claros, consigue facilemente sus objetivos.

En pareja: No busca necesariamente pareja pero su armonía y su seguridad autentica hace que no le cuesta encontrarla…Confía en el otro y por lo tanto no intenta controlarlo. Su libertad puede ser importante, tanto como la de su pareja, que respeta. Expresa sus necesidades naturalmente y asume sus decisiones. No intenta cambiar al otro, ni convencer o justificarse.

En grupos sociales: Sabe ser transparente y correcto. No esconde sus emociones y disfruta estando con personas auténticas. La confianza que tiene de por sí puede llegar a decepcionarle, pero no a arrepentirse. Se conoce bien y por eso identifica con quién quiere relacionarse y para que tipo de actividades.

David Potin, Coach-Terapeuta & Autor


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Coaching & Gestión del Estrés

Gracias a Antonio Salazar por esta charla muy interesante sobre Coaching & Estrés en Ondasyradios2000.
Espero que las pistas & herramientas que he dado a los oyentes de Ondasyradios2000 ayuden a que empecemos a llevar una VIDA con 0 ESTRÉS 🙂

Os paso el link al Audio de la entrevista sobre Cómo el coaching puede ayudarte a erradicar tu estrés  y el link al Libro “Tu vida con 0 ESTRÉS en 4 PASOS” que resume la metodología por seguir para poder llevar una vida con 0 Estrés sin renunciar a nada

Un abrazo fuerte

David Lilian

Audio de la entrevista en Ondasyradios2000:

https://www.ivoox.com/david-potin-150118-audios-mp3_rf_23208235_1.html

Libro disponible en Amazon:

http://touch.kaspersky.com/pure_cup_f8f731b4-629f-4b7c-923c-495d87bf7e09/1516384254


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Los 6 pensamientos poderosos de la gente exitosa

1-“No hay Grandes Éxitos sin Originalidad“: Si quieres alcanzar grandes objetivos, tienes que estar dispuesto a hacer cosas que la gente normal no suele hacer. Es realizando acciones originales y únicas que encontrarás la energía y la motivación, la cual te mantendrá activo para encontrar las mejores opciones para tu máximo éxito.

2-“No hay Grandes Éxitos sin Dificultad”: Si quieres llegar a una situación de gran éxito, debe ser difícil. Si no lo fuese, todo el mundo lo haría. Recuerda que el éxito es una decisión tuya, no un regalo que te viene con facilidad.

3-“No hay Grandes Éxitos sin Placer”: Que sea difícil llegar a la cima no significa que no encuentres placer subiendo la montaña…No podrás mantenerte exitoso si no te gusta lo que estás haciendo. Por eso es imprescindible que trabajes en algo que te permita usar tus talentos, los cuales son lo que mejor haces y lo que disfrutas haciendo!

4-“No hay Grandes Éxitos sin Fracaso“: Conseguirlo a la 1ra sería demasiado fácil y por lo tanto no podría ser un gran éxito (punto2). Churchill dijo que “El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin pérdida de entusiasmo”. Sin fracaso, no tendrías oportunidades de aprender y perfeccionar tus planteamientos y planes de acción hacia tu Gran Éxito.

5-“No hay Grandes Éxitos sin Responsabilidad”: Eres responsable de cada paso que te acerca a tus objetivos. Cada acontecimiento, positivo o negativo, por el que pasas tiene algo que ver con lo que has hecho (o no hecho). Si no eres plenamente consciente de tu responsabilidad en lo que te pasa, no podrás controlar tus resultados, no aprenderás y te quedarás estancado, culpando las circunstancias o personas externas que te han impedido llegar al éxito…

 

 


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Las cosas que debes DEJAR DE HACERTE A TI MISMO, si quieres ser feliz en tu vida personal y profesional (Parte IV)

Valorar

16- Deja de pasar por alto los pequeños momentos de tu vida

Disfruta siempre de las cosas pequeñas de tu vida que te hacen sentir bien: un café con un amigo, una comida en familia…no hagas que solamente sea más adelante en el futuro que te des cuenta de que eran momentos felices.

Recuerda que la vida está llena de estos pequeños momentos y es viviéndolos en plena conciencia que te hará feliz.

A menudo la felicidad está aquí contigo a tu lado…¡sólo hace falta que la veas!

17- Deja de seguir el camino más fácil

No te olvides nunca que tus objetivos de vida valen la pena..y mucho! Porque condicionan tu felicidad. Y si valen la pena…¡algún esfuerzo supondrán!

La vida no es fácil, y menos cuando se trata de alcanzar sueños que valen la pena.. No elijas siempre la alternativa más fácil, sino acabarás teniendo una vida cómoda pero no realizada y no al nivel de tus aspiraciones…!

¡Haz cosas extraordinarias para tener una vida extraordinariamente feliz!

¡Tu puedes! ¡Ya verás que como vale la pena esforzarse!

18- Deja de permitir que otros te bajen el nivel

Niégate siempre y rotundamente a rebajar tus estándares y no aceptes adaptarte a quienes se niegan a elevar los suyos.

Se tolerante pero elige en tu alrededor a gente que comparten los mismos valores que los tuyos..es imprescindible para sentirte a gusto con los tuyos y feliz en tu día a día.

19- Deja de preocuparte demasiado

Preocuparse no te quita los problemas de encima, sólo te quita la felicidad del momento.

Una solución para dejar de preocuparte demasiado es saber si lo que te preocupa vale realmente la pena . Para esto, plantéate la siguiente pregunta: “¿Importará esto dentro de un año? ¿dentro de tres años?”

Si la respuesta es “no”, entonces no vale la pena darle más vueltas al asunto. Re conecta en seguida con el momento presente, respira hondo, sonríe, y piensa “Que me apetecería hacer ahora?”

20- Deja de enfocarte en lo que no quieres que suceda

La mente no entiende lo negativo (si te digo NO pienses en un coche verde…en que piensas? ¡en un coche verde!). Por lo tanto pensar en lo que NO quieres no sólo te acerca precisamente a lo que quieres evitar (al menos por lo mente), sino que te aleja de tu felicidad…¿Por qué? Porque para conseguir algo que quieres para tu vida y ser feliz, el primer paso es visualizarlo, o sea pensar en cómo de realizado podrías estar para luego definir cómo llegar a ello.

¡Por lo tanto no pienses en negativo sino en positivo!

Pensar en positivo es el preámbulo al éxito. Por eso las personas exitosas son personas positivas. ¿Crees que un atleta profesional tiene más probabilidad de ganar si piensa en su victoria o en su posible derrota? ¿Qué nivel de desarrollo económico conseguiría un empresario teniendo en mente que quiere evitar la quiebra?…

Despiértate cada día pensando en que hoy te va a suceder algo bonito, y ya verás como no estás equivocado…perdón, mejor dicho… que estás en lo correcto! 😉