"Eres más capaz de lo que te imaginas"


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Saber “dominar su mente” para conseguir mejores resultados : 3-¿Qué hacer frente a una creencia limitante?

LC2Lo complicado es que la creencia limitante,  tal y como todas la gran mayoría de creencias que tenemos, está integrada en la mente y presente desde hace años…

La buena noticia es que se puede cambiar esta creencia limitante que tenemos.

Sin embargo no se puede erradicar, en el sentido de que solamente la podremos modificar, reemplazándola por una creencia menos radical y sobretodo no limitante, es decir que no nos impide alcanzar nuestros objetivos.

De la misma manera que cualquier creencia limitante crea un límite de las posibilidades del sujeto, el reemplazo por la nueva creencia creará un desbloqueo inmediato ya que muy rápidamente la persona se sentirá más libre y animada (sentimiento), actuará por lo tanto de manera distinta y más eficaz (acción), y como consecuencia alcanzará éxitos que nunca había conseguido hasta ahora (resultado).

¿Pero cómo concretamente se puede cambiar la creencia limitante?

Este cambio se implementa dentro de un proceso de coaching, a través de 5 fases…

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Saber “dominar su mente” para conseguir mejores resultados : 2-¿De dónde vienen nuestras creencias limitantes?

Creencias limitantesTodos tenemos creencias, y muchas. Y no solemos ser conscientes de estas creencias.

Estas creencias se ubican en lo que llamamos, en análisis transaccional, nuestra parte de “padre”. Son estos miles de pensamientos que, de la misma manera que en el ejemplo visto el artículo anterior, tienen consecuencias sobre nuestras acciones. Sin embargo, por suerte, no son todas limitantes en el sentido de que no crean resultados negativos en nuestra vida.

Como bien lo explica Laurent Gounelle, psicólogo y escritor, en su libro “el hombre que quería ser feliz”, todas estas creencias nuestras son estos pensamientos que se reflejan en las acciones de nuestra vida cotidiana…:

Por ejemplo el pensamiento de que “una mujer tiene que saber recibir en casa” que encontraremos en la persona que siempre se preocupará por si tienes la copa de vino llena (acción). El pensamiento de que “es triste estar soltero”, que encontraremos en la persona que toda su vida estará emparejado (acción), prefiriendo incluso una vida triste pero en pareja. El pensamiento de que “el que cede es el más débil” en los que siempre quieren tener la última palabra (acción). O el pensamiento de que “hay que provocar para que se fijen en ti” que encontramos en la mujer vestida con colores y grandes escotes (acción) y que se sentirá despreciada cuando no es el centro de atención. O al contrario, el pensamiento de que “la gente te tiene que apreciar por lo que eres de verdad” que se puede encontrar en la mujer que nunca se maquilla (acción) por miedo a que guste a alguien por su apariencia.

Todos estos pensamientos son externos a nosotros en el sentido de que se integraron en nuestra mente, absorbidas de manera inconsciente sin que les pusiéramos ninguna barrera.

Más concretamente, son creencias que integramos durante nuestra infancia e incluso durante la adolescencia. Vienen de parte de nuestros padres, abuelos, hermanos, amigos, profesores… Cuanto más aprecio teníamos a estas personas, más fácilmente éramos sujetos a absorber las creencias que nos presentaban.

Éstas se absorbieron bajo comentarios escuchados (“mira esta mujer como va vestida…de verdad necesita vestirse así para gustar”) o experiencias que nos hicieron crear directamente estas creencias (una persona ambiciosa que vimos como no honesta, una persona soltera que le calificaron como triste, etc…)

Dicho esto, aunque externos a nosotros, estos pensamientos no son todos malos en sí. Al contrario, son buenos porque nos han hecho crecer y ser adultos civilizados, con principios. Efectivamente, gran parte de estas creencias absorbidas están relacionadas a la buena educación y a cómo relacionarse de manera correcta en sociedad (cortesía, normas de actitud en sociedad, normas de vestir, etc..). Absorbiendo estas creencias, nos hemos construido como adultos responsables y listos para vivir en sociedad.

Sin embargo, como lo vimos en el primer ejemplo del artículo anterior, hay algunas de estas creencias que pueden ser limitantes, porque nos limitan en no poder acceder a resultados que en el fondo quisiéramos para nosotros…

¿Que hacer frente a estas creencias limitantes?


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Saber “dominar su mente” para conseguir mejores resultados : 1-Nuestras creencias son nuestros limites

Ideas vs Creencias

Uno de los principios bases que toca al funcionamiento de la mente es el efecto directo de nuestros pensamientos hacia nuestros resultados:

Nuestra mente, o más bien nuestros pensamientos integrados en nuestra mente desde pequeño, están en el origen de nuestros sentimientos, los cuales dirigen nuestras acciones, las cuales determinan nuestros resultados (éxitos o fracasos) en cualquier ámbito de nuestra vida.

Tomemos un ejemplo: tengo como pensamiento integrado en mi mente que “los que tienen una carrera profesional exitosa y ganan mucho dinero no pueden ser del todo honestos”.

Como soy y quiero ser una persona íntegra, al encontrarme con personas llevando un cargo alto/con una carrera profesional que considero de éxito, voy a sentir poca empatía y más bien rechazo hacia ellos (sentimiento). Por lo tanto voy a relacionarme muy poco con ellos (acción). Además, no querré estar asimilado a ellos y me relacionaré más bien con gente económicamente más humilde (acción). Me costará pedir un aumento de sueldo (“para que tener más dinero?”), no aspiraré a puestos de directivos (“estoy bien con lo que hago”) y evitaré cualquier oportunidad o propuesta que me puedan dar un cargo más importante (acción). Me quedaré con un puesto y un sueldo correcto (resultado).

Pero este resultado está realmente en línea con mis aspiraciones?

Si la respuesta es “si” entonces está todo perfecto porque por supuesto la ambición no es obligatoria y la felicidad se encuentra sólo si nuestra vida está en línea con nuestras aspiraciones.
Pero en el caso de que interiormente me quede con alguna envidia, alguna pequeña frustración, una voz que me dice “y porque yo no puedo acceder a estos puestos?”, “me gustaría también tener más comodidad financiera”, en este caso estamos delante de una creencia limitante. Porque el pensamiento de “los que tienen una carrera profesional exitosa y ganan mucho dinero no pueden ser del todo honestos” condiciona mis resultados y me impide conseguir el o los objetivos que quisiera en mi vida.

De allí la necesidad de cambiar mis creencias limitantes para optimizar mi potencial y poder alcanzar mis verdaderos objetivos de vida que me permitirán sentirme realizado y feliz.

Pero para cambiar una creencia limitante, primero necesito identificarla y entender porque y como se fundó en mi mente…