"Eres más capaz de lo que te imaginas"

Analizar sus relaciones… ¡Para saber cuánto nos querremos!

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Conocer el otro

La manera con la cual nos relacionamos con el mundo exterior revela muchísimo el“cuánto nos querremos”.

Aceptar cumplir cualquier petición de los demás o renunciar a pedir ayuda o negociar con fuerza, tiene mucho que decir sobre nuestra propia autoestima.

Varias situaciones interpersonales revelan la valoración que nos hacemos de nosotros: por ejemplo si acepto salir a cenar con mi pareja cuando en el fondo no quiero y ni se lo menciono, puede revelar que valoro más las necesidades de mi pareja que las mías. Si pido a mi colega que me ayude para un proyecto mío, sin sentir preocupación a que eso pueda interferir con sus responsabilidades, puede demostrar que mis objetivos pasan encima de los del otro. Si en el fondo me alegro de las dificultades de los demás, o incluso de sus fracasos, como si eso me permitiera no sentirme tan solo con mis frustraciones, o como si me permitiera sentirme más exitoso, indica una valoración fragíl de mí-mismo.

Es muy difícil – o casi imposible – tener siempre una auto estima completa y sana. Muchos factores exteriores afectan nuestra autoconfianza y autoestima: dificultades profesionales, relaciones fracasadas, problemas de salud, educación, malas experiencias… Además, es más complicado de lo que pensamos, identificar las personas con falta de autoestima…Ya que varios comportamientos pueden esconder una mala autoestima, “fijiendo” – a veces inconscientemente – una actitud de seguridad falsa, por la simple razón que a pocos nos gusta parecer debiles…

¿Pero cuáles son los diferentes tipos de perturbación de la auto-estima? ¿Cómo identificarlos? ¿Y cuál es el verdadero comportamiento que demuestra que estamos delante de una persona con buena auto-estima?

Basándonos sobre las investigaciones de Eric Bern, fundador del Análisis Transaccional, en colaboración con Franklin Ernst, existen 4 formas de situarse y de relacionarse con los demás. Estas 4 formas son reflejos directos de nuestro nivel de autoestima. Las llaman “posiciones de vida” y dependen de las imágenes que nos hacemos de nosotros mismos, de los demás y por lo tanto de las relaciones que tenemos con ellos.

Para resumirlo, dentro de estas 4 posiciones, encontramos 3 perfiles de comportamientos con autoestima perturbada, y 1 con una autoestima sana.

¿Con que perfil de estos 4 nos identificamos más? ¿Cuánto de lejos estamos para tener una buena autoestima?

 

I/ Perfil 1: El “Amable”:

Dentro de este perfil, están los que aceptan a los demás antes de aceptarse a sí mismo. Ponen delante el confort del otro antes del suyo. La comodidad o la felicidad del otro puede llegar a ser suficiente para que ellos se sientan bien. Se suelen adaptar a las situaciones para que todos, o la mayoría, estén bien. De allí, muchas veces se dirán flexibles o simplemente tranquilos. Suelen ser bastante callados y prefieren evitar los conflictos. Pero si están involucrados en un desacuerdo, sabrán reconocer su falta (antes de la del otro). Les suele costar decir que “no” a algo que en realidad no quieren hacer…”si al otro le gusta, no me cuesta nada hacerlo” piensan. Suelen ser muy educados y a veces incluso les resulta difícil molestar a los demás, sobretodo a los que piensan que les pueden evaluar o juzgar (pareja, padres, jefes, amigos). Detrás de esta actitud existe un miedo -muchas veces inconsciente- a decepcionar, a que paren de querernos, o que nos rechacen. Por lo tanto, la flexibilidad del perfil “Amable” puede ir hasta adoptar un comportamiento o puntos de vistas diferentes según los entornos en los que se mueven. Esta amabilidad, no siempre sincera, revela una autoestima baja en el sentido que este perfil tiende a considerar el otro como encima de él.

Este perfil suele ser el resultante de dificultades en la infancia, es decir un modo de educación en exceso permisivo o sobreprotector. Una vez adulto, la persona no confía en si misma ni tampoco en los demás. No se ve tan capaz de hacer lo que los otros hacen. Este perfil puede llegar a crear ansiedad y a veces depresión.

En el ambiente profesional: cuenta con los demás (contactos, relaciones) para encontrar un trabajo, respeta a sus superiores y quiere demostrar que su trabajo es bueno. Busca reconocimiento.

En pareja: Tiende a adaptar su agenda y su modo de vida a su pareja. Es muy cariñoso o se hace muy útil para crear un vinculo con él/ella. Se involucra mucho en la relación y se arriesga a “perderse” en ella, lo cual hace que las rupturas le pueden resultar dolorosas.

En grupos sociales: No está tan cómodo en grandes grupos, lo cual hace que pueda desarrollar actitudes del perfil 2 para esconder su incomodidad en eventos sociales. Prefiere estar en grupos en entornos festivos, más que en entornos serios donde hay más riesgo a que su inseguridad se note.

II/ Perfil 2: El “Fuerte”

Dentro de este perfil encontramos a las personas que a primera vista podríamos identificar como de “alta autoestima”. Se dicen muy seguros de sí mismos y llegan a tratar a los demás como si fueran debajo de ellos, a veces incluso a su servicio. Pueden tender a pensar que si el otro gana, ellos pierden un poco, por eso les cuesta alegrarse de los éxitos de los demás, o sólo hacen cumplidos a los que les son cercanos…como si al dar un cumplido perdieran algo de ellos y se hicieran más débiles… Nos les molesta criticar o hablar de los demás con cierto desdén. Se dicen muy fuertes y afirman no necesitar a nadie. Sin embargo, se pueden enfadar mucho si tienen delante a alguien que va en contra de sus valores o objetivos. Al sentirse en peligro, se pueden poner serios y duros hasta conseguir otra vez controlar al otro y ponerle en una situación inferior. Cuidado: este comportamiento es también el “traje engañador” del perfil “Amable” que quiere esconder su inseguridad detrás de una actitud fuerte, sobretodo en entornos sociales donde hay más peligro a que se note…Cuanto más fuerte/seguro/arrogante parecerá, más escondida será su inseguridad. Sin embargo, el hecho de sentirse herido frente a ciertas situaciones demuestra que hay una herida y que estamos delante de “amables dolidos” …¿Si tan fuerte soy, por qué me afecta que alguien me rete?

Fuera de ser usado como “el traje engañador” por los “amables” del perfil 1, este perfil se desarrolla cuando un niño no ha tenido la seguridad y el apoyo necesario para un crecimiento armonioso y ha debido que “luchar” para existir. Una vez adulto, se hace duro y despreciativo hacia los demás. También puede ocurrir cuando al niño no se le ha puesto limites con firmeza y a la vez con tacto. Son personas que pueden llegar a tratar mal a los demás.

En el ambiente profesional: Le cuesta trabajar en equipo, no confia tanto en los demás y por eso prefiere trabajar solo. Es exigente y por eso puede ser muy exitoso en su trabajo. Es más autoritario que líder.

En pareja: Atrae al “amable” que le permite comportamientos excesivos. Pero si es un “Amable” con el traje de “Fuerte”, se podrá enamorar de otro “Fuerte”, ya que en el fondo seguirá atraído por alguien que de verdad es seguro y autosuficiente. El problema es cuando las mascaras caen ya que la ruptura le puede ser dolorosa. Eso hará que reforzará aún más su traje de “Fuerte”.

En grupos sociales: Prefiere grupos pequeños, para que no se pueda ver su “mal carácter” que le cuesta controlar. Los amigos cercanos que elije son más débiles, menos duros o menos intransigentes (para que pueda destacar y no perder en seguridad).

III/ Perfil 3: El “Rebelde”

En este perfil, encontramos a personas que almacenan mucha desilusión o incluso odio contra el mundo en general. Podemos decir que no se aceptan ni tampoco aceptan a los demás. Les suele pasar que no le ven sentido alguno a su vida o a la de los otros…Suelen ser personas con pensamientos negativos. Ven muchas dificultades y no confían en la gente en la que no conocen. “No vale la pena”, “Todos son idiotas”, “Me van a engañar de todos modos”, “¿Y para que serviría? “ son algunas de sus reflexiones que tienen interiormente o exteriormente con las personas con las que se relacionan. Sienten que han entendido que el mundo no es bueno, y que los otros son ingenuos a quienes se les engañara en algún momento. Pueden ser melancólicos, y a veces sienten que el mundo en el que viven es malo y que no hay nada que hacer. Por eso pueden llegar a sentir frustración y resignación. Les suele ser difícil considerar un cambio ya que no se responsabilizan del todo de las situaciones –lejos de ser ideales – en las que están. Estas personas pueden padecer desmotivación o depresión. Aunque puede parecer también de “alta autoestima” este comportamiento revela una profunda perturbación de la autoestima.

Dificultades, fracasos, o padres negativos y con comportamientos de “victimas” pueden ser al origen del desarrollo de este perfil.

En el ambiente profesional: Le cuesta mantenerse con energía. Suele tener trabajos en los que no se realiza. Aunque cambia de puestos de trabajo, sigue encontrando las mismas dificultades -económicas muchas veces- y frustraciones,

En pareja: Atrae y está atraído por el mismo perfil, el que le entiende. Puede también sentirse bien con “el seguro” aunque pueda pensar que sus esfuerzos no valen tanto la pena. No echa muchos esfuerzos en crear relaciones de pareja duraderas.

En grupos sociales: Prefiere pocas salidas. Se cansa fácilmente de las rutinas sociales y acaba prefiriendo estar solo o con pocas personas con las cuales se puede abrir.

IV) Perfil 4: el “Controlado”

En este perfil, encontramos por fín a las personas que tienen una buena autoestima que podemos calificar de sana. Son personas que tienen pensamientos positivos, tanto sobre ellos mismos como sobre los demás y el mundo en general. Eso les permite sentirse en armonía y manejar relaciones con facilidad. Son personas que saben ser felices y que sobretodo no dejan que su tranquilidad este afectada por los demás. Su dialogo interior es sano, justo y controlado. Frente a un nuevo reto, se suelen decir “Lo voy a conseguir, yo puedo”. Les es posible comportarse naturalmente, sin ningún miedo o aprensión, ya que aceptan sus calidades como sus defectos, los cuales no intentan esconder. De allí son capaces de abrirse, de escuchar y de ser realistas. Confían en la gente y en lo que ellos pueden conseguir. Respetan a los demás tanto como se respetan a sí mismo, ¡ni más ni menos! Saben dejar ir y aceptan los fracasos, siempre sacando un aprendizaje de éstos, sin echar toda la responsabilidad al otro. No actúan como victimas (cómo lo puede hacer el “amable”) ni como padres dando lecciones (cómo lo puede hacer el “seguro”): actúan como piensan que debe ser, asumiendo la responsabilidad de sus decisiones y de sus errores. Esta actitud les permite aprender y evolucionar en sus relaciones. Son seguros de ellos mismos sin compararse a los demás ya que piensan que la gente también es capaz y buena y que cada uno es diferente y se realiza a su manera. De hecho, hablan más de ideas que de personas. Se alegran de sus éxitos y también de los de los otros. Creen en las buenas intenciones de la gente y no juzgan rápidamente. Controlan su vida y no intentan controlar la de los demás. Intentan ser justos: saben a la vez escuchar al otro y poner límites si sus valores y deseos se ven afectadas. Saben empatizar, pero saben ser firmes cuando es necesario.

Una educación sana y equilibrada en la cual se deja libertad y se explican los limites permite el desarrollo de este perfil. Si al niño le hemos sabido dar seguridad y apoyo, pero también confianza y valoración positiva, podrá disfrutar de una autoestima sana. Un comportamiento positivo y responsable por parte de los padres ayuda también a llegar a ser una persona con este perfil “controlado”.

En el ambiente profesional: Sabe valorar a los demás, respetarlos y responsabilizarlos. Es justo y cuando los tiene claros, consigue facilemente sus objetivos.

En pareja: No busca necesariamente pareja pero su armonía y su seguridad autentica hace que no le cuesta encontrarla…Confía en el otro y por lo tanto no intenta controlarlo. Su libertad puede ser importante, tanto como la de su pareja, que respeta. Expresa sus necesidades naturalmente y asume sus decisiones. No intenta cambiar al otro, ni convencer o justificarse.

En grupos sociales: Sabe ser transparente y correcto. No esconde sus emociones y disfruta estando con personas auténticas. La confianza que tiene de por sí puede llegar a decepcionarle, pero no a arrepentirse. Se conoce bien y por eso identifica con quién quiere relacionarse y para que tipo de actividades.

David Potin, Coach-Terapeuta & Autor

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